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¡Las mujeres trabajadoras seguimos luchando por mejores condiciones de vida!

En este mes de marzo, saludamos a todas las mujeres trabajadoras y muy especialmente a aquellas luchadoras que durante el 2016 protagonizaron las principales movilizaciones  contra la opresión y la explotación; las mujeres del retail, de la banca y el comercio, que han luchado por sus derechos, contra las AFP, contra los femicidios en Chile y en todo el mundo a través del llamado “NiUnaMenos”, eso por nombrar algunas,   las mujeres estuvieron a la vanguardia de las luchas laborales: 58 días de huelga el Sindicato call center BCI, más de 300 trabajadores, la mayoría mujeres, jefas de hogar; otra dura pelea dieron las trabajadoras del Sindicato Monarch, quienes estuvieron dos meses en huelga; una negociación dura, sin ninguna oferta real de la patronal, que además hacía declaraciones provocadoras como: “El hambre las traerá de vuelta”.  En esa frase, el patrón, evidencia  la lucha de clases;  la clase obrera peleando por el pan y las/os patrones entregando migajas que sirven sólo para no morir de hambre.  Estas huelgas son una pequeña muestra de las luchas que día a día libramos las mujeres trabajadoras.

Muchas de esas mujeres trabajadoras votaron por Michelle Bachelet, confiaron en sus promesas de campaña,  olvidaron que ella no es una mujer de nuestra clase, que estamos irremediablemente divididas, que no podemos luchar juntas porque no somos iguales, porque el género nos une y la clase nos divide. 

La mujer y su condición laboral hoy...

En Chile, la mayor parte de la población somos mujeres, es decir más del 50%, pero  sólo la mitad se cuenta como parte de la población económicamente activa, parte de la fuerza de trabajo chilena,  el resto se presenta para los datos como inactiva. Pero sabemos que las mujeres no somos inactivas, seguimos trabajando en los quehaceres del hogar, cuidando de niños o de adultos mayores.

De las mujeres que formamos parte de la fuerza de trabajo, hay más de 240 mil desempleadas hoy. Entre las ocupadas 2 de cada 3 son trabajadoras dependientes que reciben un sueldo fijo, pero   junto con el trabajo asalariado seguimos  siendo las principales responsables de la mantención de la casa, el cuidado de los hijos y los adultos mayores, como consecuencia de esto muchas mujeres  se desempeñan en jornadas parciales, las que generalmente no están sujetas a ningún tipo de regulación, además de generar menores ingresos. Esta situación afecta después en la jubilación de la mujer, ya que al tener mayores “lagunas” en nuestras cotizaciones, las pensiones son más bajas, el sistema de AFP es otra demostración de que dentro del sistema capitalista, las mujeres trabajadoras somos uno de los sectores más afectados.  La otra situación de la mujer trabajadora es el trabajo independiente, 1 de cada 5 mujeres trabajan por cuenta propia.  Cada día aumenta el número de mujeres que realiza este tipo de trabajo, con pequeñas ventas y mercados barriales, cocinando, haciendo peluquería, costuras,   trabajando como manicuristas, etc…

Es importante señalar que la encuesta CASEN 2015, que analiza la condición socioeconómica de los hogares Chilenos, arroja una marcada desigualdad que persiste entre hombres y mujeres. El 50,9% de los hogares tiene a una mujer como jefa de hogar y esta diferencia se profundiza en las regiones más pobres donde las mujeres jefas de hogar superan el 65%.

A pesar de la creciente incorporación de las mujeres al mercado del trabajo, los oficios en que se desempeñan varones y mujeres siguen siendo diferenciados. El área de servicios es la más feminizada (casi el 70 % de los ocupados del sector son mujeres); por su parte, los oficios más masculinizados son las operaciones de instalaciones y máquinas (90% de hombres) y el trabajo de operarios, obreros y agricultores. Mientras que los hombres se desempeñan mucho más en tareas manuales, las mujeres lo hacen en las áreas de servicios, atención y cuidados, que son trabajos, en general, con un sueldo mucho menor.

Las diferencias salariales constituyen una de las manifestaciones más flagrantes de discriminación contra las mujeres en el mundo del trabajo. La imposibilidad de generar ingresos o la insuficiencia para la autonomía económica de las mujeres constituye una causa relevante de discriminación y violencia.  La encuesta CASEN revela que en promedio, una mujer con el mismo nivel de escolaridad que un hombre recibe $ 600 mil menos al mes. Eso es brutal! Ya que ese estudio evidencia el machismo imperante en la sociedad capitalista y especialmente en el mundo del trabajo asalariado. Las mujeres seguimos siendo las más perjudicadas por la economía capitalista.

Para continuar profundizando esta desigualdad entre hombres y mujeres trabajadoras,  el gobierno de Bachelet aprobó una reforma laboral que mantiene intactos los pilares del plan laboral de José Piñera y deja el camino libre a la burguesía para continuar con la explotación y abuso a la clase trabajadora; esta reforma regresiva continúa con el subcontrato y además precariza aún más la negociación colectiva, permitiendo que la empresa principal reemplace a los trabajadores y trabajadoras en huelga; continúa el libre  despido por el artículo 161 (donde cualquiera puede perder su trabajo de un día para otro);   y no existe acceso igualitario al trabajo, no mejora la situación de la mujer trabajadora, sólo incorpora las cuotas de género en las organizaciones sindicales y la negociación colectiva, pero no protege a las mujeres; sólo es un saludo a la bandera que les permite hablar de una falsa igualdad entre hombres y mujeres.

Trabajo doméstico: La doble jornada...

Todas las mujeres desde pequeñas somos educadas para ser responsables del trabajo doméstico, del cuidado de los niños y adultos mayores. Según un estudio, las mujeres ocupan 3 horas diarias más que los hombres en tareas domésticas. Esa situación provoca un mayor desgaste físico y emocional para las mujeres y este sistema no otorga ninguna solución a esta  sobrecarga de trabajo. No hay jardines infantiles o sala cunas ni para la mitad de los niños; no hay casas de cuidados públicos suficientes para una atención de  calidad a los adultos mayores. Las mujeres trabajamos cada vez más fuera de casa, pero muchos hombres no están siendo incorporados en las tareas domésticas. Esta “doble jornada” beneficia  al capital ya que no considera el trabajo doméstico como una cuestión social, y con ello se ahorra mucho dinero a costa de la explotación y opresión de las mujeres.

La violencia contra las mujeres trabajadoras

La violencia machista mata más de 30 mujeres al año y va en aumento. Según estudios oficiales, una de cada tres mujeres ha vivido violencia física, sexual o psicológica por parte de sus parejas o ex parejas. La presidenta Bachelet implementó desde el 2007, 24  casas acogidas para 1168 mujeres y sus hijos. Las cifras dicen que 1 de cada 3 sufre violencia, por lo tanto, es insuficiente para contener la realidad.

Es necesario que se modifique la Ley de Violencia Intrafamiliar, incorporando todo tipo de violencia contra la mujer, no solo aquella que se vive dentro de las familias y entre cónyuges. Que aumenten las casas de acogidas y centros de la mujer, principalmente en las comunas con mayores índices de violencia, que son los sectores más precarizados de la sociedad.

Y ¿qué hacemos?

Sabemos que  tener una mujer en el Gobierno no es garantía de un mejor nivel de vida para las mujeres en Chile. Las mujeres trabajadoras NO debemos  depositar nuestra esperanza de una vida mejor en una mujer que representa los intereses de otra clase, una clase que utiliza el machismo para dividir a la clase trabajadora. Las mujeres trabajadoras tenemos una tarea ineludible, esa tarea es unirnos en la lucha revolucionaria por  una nueva sociedad. Una Sociedad donde gobierne la clase trabajadora. Es importante tener claro que debemos  unir nuestros esfuerzos a los hombres trabajadores,  sin esta unidad nada será posible.

La única forma de luchar por mejores condiciones para toda nuestra clase y obtener victorias es incorporando la lucha de las mujeres a la lucha del conjunto de la clase trabajadora para juntos luchar por el Socialismo. Vivan las mujeres trabajadoras!

 

 

 

¡Contra el machismo, contra las opresiones! 
¡Socialización de las tareas domésticas: Basta de la doble jornada laboral! 
Por comedores, lavanderías y guarderías sociales 
Contra toda violencia de género: ¡Ni una menos en la vida, muchas más en la lucha! 
¡Por una Ley de violencia de género real que ponga prevención y castigo frente a los abusadores! 
¡Por más casas de acogidas! 
¡Igual Trabajo, igual paga! 
¡No más AFP! 
¡Aborto libre y legal. Que la mujer  decida sobre  su  cuerpo! 
¡Educación sexual y no sexista! 
¡Por un gobierno de las y los trabajadores!